Cada
año, las misioneras de Nuestra Señora de África, tenemos 10 días intensivos
para hacer los “EJERCICIOS de SAN
IGNACIO de LOYOLA”. Es un tiempo de SILENCIO, para hacer stop en las
actividades apostólicas y en los múltiples compromisos misioneros que nos van
desgastando … Como dice Jesús a sus discípulos: “ venid, vamos a un lugar
tranquilo para descansar y reparar las fuerzas” Marcos 6, 31-32 Este año he ido a Celorio (Asturias), a la orilla del Mar Cantábrico. Al monasterio de Celorio, que es Centro de espiritualidad ignaciana, lugar que tanto amo ! Como decía San Francisco de Asís, aquí me siento en casa con las hermanas montañas, el mar, el acantilado, el hermano sol y las florecillas del campo, el hermano viento y la hermana agua, la luna y las estrellas… “todo el universo es lenguaje del AMOR DE DIOS, de su desmesurado cariño hacia nosotros” del Papa Francisco LAUDATO SI (84)!
10 días de regalo, para gustar y contemplar el AMOR de mis Amores, ese Jesús que un día me enamoró y que da sentido a mis búsquedas de infinito, manantial para mi sed… Del 20 al 29 de junio desconecté de ruidos y distracciones que nos sacan del centro y nos enganchan a lo superficial, causando dispersión y stress. Tiempo de ORACIÓN y ENCUENTRO profundo con Jesús, el TESORO DE MI VIDA.
De
los muchos viajes que he realizado en mi vida misionera, el más apasionante es
el VIAJE al CORAZÓN. Es ahí dentro donde está latiendo con fuerza el AMOR
incondicional de Dios hecho Humanidad en Jesús, que se hace carne en nuestra carne y que no cesa de llamarnos por nuestro nombre, porque quiere SER NUESTRO AMIGO y COMPARTIR su PROYECTO de EVANGELIO.
Por las mañanas temprano, subía a la montaña y ahí le he visto en el sol, en el acantilado, en las gaviotas, en el rocío… Y me he zambullido en el mar y ahí le he encontrado… Al mediodía estaba sentado a la mesa con nosotr@s para compartir el PAN…
He descendido a lo profundo de mi misma y ahí me esperaba para
abrazarme… Y al atardecer, cada puesta de sol un guiño de paz, serenidad,
esperanza…
He hecho algunas fotos para que también a vosotros os llegue esta CARICIA del
Dios de la VIDA, que se da El mismo en un derroche de generosidad, que sostiene
la vida y cuenta con nosotros para recrearla.
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